Recuerdo que le vi

Recuerdo que le vi

Esto me pasó de jovencito, cuando tenia doce o trece años. Era verano y entonces vivía con mi familia en la granja donde trabajaba mi padre.

Había habido esa noche un accidente con una vaca. El animal se había atravesado en el pesebre y tenían que sacarlo. Eso hizo que los niños que vivíamos allí, aprovecháramos la circunstancia para corretear por la granja sin que nadie nos dijera nada porque estaban ocupados en la tarea de salvar a la vaca.

Recuerdo que jugábamos al escondite y yo me alejé un poco para esconderme en el lugar donde vacunaban y pesaban a las vacas. Allí había una tapia blanca enfrente de mí.

Habían relámpagos pero me sorprendió que no hubiera nubes. La luna llena alumbraba el campo. Entonces le vi. Alguien me miraba por encima de la valla. Solo le pude ver media cabeza, de la nariz para arriba. Yo no estaba muy lejos, a unos diez metros como mucho. Pero le pude ver unos grandes ojos achinados y un pelo muy rubio. Lo que más me asustó fue que para sacar la cabeza, a no ser que estuviera subido en algo (que yo sabía que detrás de la valla no había nada para subirse porque era un callejón estrecho con el sitio justo para que pasara una vaca), el ser que miraba tenía que medir más de dos metros.

Nos miramos fijamente unos segundos y salí corriendo.

Le dije a mis vecinos que había visto a alguien. Volvimos al lugar, pero allí no había nadie.

Días después, desde la puerta de mi casa, estaba yo mirando al cielo, como siempre, en pleno atardecer. El Sol recién puesto. Vi tres luces blancas desplazarse por el cielo. Podrían ser un avión. Yo veía el aeropuerto de Jerez desde mi casa. Lo curioso que fue desaparecieron mientras se desplazaban. Una, otra y otra. Tuve la sensación de que pasaron por detrás de una pantalla invisible. Pudo ser una nube pero no estoy seguro de lo que ocurrió. Han pasado muchos años.

Pero no he olvidado nunca la cara de quien me miró desde detrás de la valla. Sé que no fue un sueño. Producto de mi imaginación, no lo creo. Tengo mucha, pero no para ver visiones. Nunca las he visto. Nunca sabré qué fue. Pero en mi memoria está esa media cara que vi como si fuera ayer. Por eso la incluí como uno de los protagonistas de mi novela “El andaluz que viajó a las estrellas “, basado en lo que ocurrió en Conil el día de los arcángeles, el 29 de septiembre de 1989.

Lo puedes ver en hanllegado.com

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