Historias de la mili – El peor momento

Historias de la mili – El peor momento

Foto: Pixabay

¿CUÁL FUE VUESTRO PEOR MOMENTO EN EL SERVICIO MILITAR?

En mi caso, no fue un momento, fue una serie de momentos en los que me vi envueltos sin buscármelos y que tuvieron agobiado durante varios meses.

Yo era cabo primero entonces. Estábamos de maniobras en Médano del Loro (Huelva). No recuerdo por qué pero tuve que sustituir al cabo primero que estaba de servicio ese día en la retreta. El caso es que al pasarla, uno de los artilleros estaba borracho como una cuba. No sé cómo había conseguido el alcohol allí en las maniobras, o bien, se pudiera haber emborrachado durante el rato de paseo a un camping cercano cuando nos dejaban salir. Las maniobras eran largas, por lo menos de una semana.

Mientras pasaba la lista, otros compañeros lo sujetaban con disimulo para que no se cayera, pero él tampoco se callaba. Daba un cante de lo más grande. Obviamente, al dar las novedades al oficial de guardia, le tuve que decir que uno de los artilleros estaba borracho. Si no lo decía, el que se comía el marrón era yo. El oficial lo mandó al calabozo. Lo que ya no recuerdo bien, porque era 1984, es si lo mandaron al cuartel o cuando regresamos ingresó en el calabozo.

Lo pasé mal. Algunos compañeros de la tropa me pusieron mala cara porque ‘yo’ había mandado al calabozo al artillero. No, yo no lo había mandado, lo había mandado el oficial, pero en todo caso, se había mandado él a sí mismo.

Pasó el tiempo y llegó la hora de que el artillero saliera del calabozo. Creo que fue un mes. Desde días antes, sus amigos, me estaban agobiando con que cuando salga te va a coger, que te vas a enterar… eso eran amenazas. Pero bueno, tampoco quería arrestarlos yo y liarla más. Llega el día en que sale y yo estaba de servicio otra vez, menuda puntería. Tenía que pasar la lista de retreta otra vez. No lo había visto en todo el día, pero sus amigos ya me habían informado de que ‘me estaba buscando’ cosa que no era cierta, porque yo era de lo más fácil de encontrar estando de servicio.

Llegó la retreta y ahí estaba él. De nuevo, borracho. Vaya tela. La misma historia otra vez. Mientras pasaba lista, vi por el rabillo del ojo que el oficial de guardia estaba en el centro del patio observando. Obviamente, se dio cuenta de la borrachera que llevaba encima. Resultado: el mismo que la vez anterior. En las novedades tuve que decir que estaba borracho. Y de vuelta al calabozo. No duró ni doce horas en libertad. Y otra vez se volvió a meter él solito. No hubo manera de ayudarle. ¿No tenéis la sensación de que hay gente que había nacido para ser carne de calabozo? Ellos mismos se buscaban los problemas.

Yo me licencié y seguía en el calabozo. A saber que habrá sido de él en la vida.

Y tú que me lees ¿cuál fue el peor momento de tu servicio militar?

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