Historias de la mili: las cerezas

Historias de la mili: las cerezas

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay

Esto sucedió en el C.I.R. 4, en Obejo (Córdoba), en junio de 1983. Siendo recluta, me tocó cocina y me pusieron a repartir los postres. Exactamente diez cerezas. Todo iba bien hasta que me llegó uno de los veteranos.

– Échale más guindas al abuelo.

– No puedo – contesté – me han ordenado que solo puedo dar diez.

– Que me eches más – insistió – o te vas enterar cuando te coja en la instrucción.

A esto me doy cuenta de que el brigada de cocina está pendiente de nuestra conversación, pero el soldado no lo podía ver porque estaba de espaldas.

– Te he dicho que no puedo. Solo diez.

– ¿Tú no te enteras o qué? ¿qué vas de chulo? ¡Que me las eches, cojones!

El brigada se acerca. Nos ponemos firmes tanto el veterano como yo.

– ¡A la orden, mi brigada! – dijimos al unísono.

– ¿Qué sucede aquí? – me preguntó.

– Este soldado que quiere más cerezas, mi brigada, y me han ordenado que sólo ponga diez.

– Ah, ¡era eso! – exclamó el brigada sonriendo – No te preocupes, échale más tenemos de sobra.

El veterano sonrió mirándome con desprecio. Yo le eché otras diez en la bandeja.

– Noooo, cojones que no te enteras – me dice el brigada y yo empiezo a ponerme nervioso – te he dicho que le eches más.

Ya la cara del veterano no era la misma. El brigada tramaba algo. Le eché otro montón.

– Más, échale más – graznó el brigada – no pares de echar.

Eso hice, seguí echando cerezas hasta que no cabían en la bandeja, encima de la comida. Todo el comedor estaba ya pendiente de la escena.

– Coge la bandeja – le dijo el brigada al veterano – y vente conmigo que te las vas a comer.

Se lo llevó aparte a una mesa y se sentó en frente del veterano con los brazos cruzados.

– Comételas. Que no te sobre ni una.

Y se las comió. Digo que se las comió. Dejó un buen montoncito de huesos. Ya no volví a verle más en el C.I.R., no era de mi compañía, a Dios gracias. De lo que estoy seguro es que hoy se acordará de esta historia de las cerezas igual que me acuerdo yo. Me pregunto si volvería a tomar alguna más en su vida.

Esta obra está protegida y se puede compartir nombrando a su autor.

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